«Yo tenía una voz, un deseo ardiente, de ver qué más podía hacer porque algunas veces no sabes de lo que eres capaz de hacer cuando estás encasillado», explicó Johnson durante una conferencia de prensa en Venecia. Añadió que el apoyo de colegas como Emily Blunt y el director Benny Safdie fue crucial para animarse a emprender proyectos diferentes: «gente que te quiere y te respeta como Emily (Blunt) y Benny, te dicen: ‘tú puedes crear otra cosa'».
El actor reflexionó sobre el enfoque de la industria cinematográfica, señalando que «cuando estás en Hollywood, todo gira en torno a la taquilla». Si bien reconoció su disfrute en las películas que cimentaron su estrellato, admitió que desde hace tiempo se preguntaba si estaba viviendo sus propios sueños o los de otros. «Ahora vivo mis sueños y hago lo que me gusta», afirmó con convicción.
En The Smashing Machine, Johnson da vida a Mike Kerr, una figura del mundo de la lucha libre profesional en la década de los 90, una época en la que este deporte no gozaba de la popularidad actual. Fue precisamente en ese periodo que Johnson ganó notoriedad en el ámbito de la lucha libre antes de incursionar en la actuación, recordando su encuentro con Kerr en sus inicios: «era el héroe para todos nosotros».
Sin embargo, Johnson enfatizó que la esencia de la película trasciende el ámbito deportivo. «En realidad es una historia de amor entre Mark y Dawn (interpretada por Blunt) y de Mark con la lucha», describió, añadiendo que también aborda la apreciación por la vida y la evolución de las relaciones. Fue precisamente esta dimensión más personal y emocional la que atrajo a Johnson, quien proviene de una familia con una profunda conexión con la lucha libre profesional.