El Departamento del Tesoro de Estados Unidos concedió el mes anterior una licencia con restricciones que autoriza a Chevron a operar en Venezuela y a exportar su petróleo, bajo condiciones específicas.
Los buques Mediterranean Voyager y Canopus Voyager zarparon a principios de agosto con crudos de los tipos Boscan y Hamaca. Según la agencia de noticias Reuters, esto fue posible tras alcanzar acuerdos con Petróleos de Venezuela (Pdvsa), socio de Chevron en varias empresas mixtas.
Los tanqueros tienen previsto descargar su contenido en Port Arthur, Texas, y en Nueva Orleans, Luisiana. Adicionalmente, se anticipa la llegada de otros dos cargamentos que ya se encuentran en tránsito durante las próximas semanas.
El director ejecutivo de Chevron, Mike Wirth, había anticipado previamente que el flujo de crudo venezolano se restablecería este mes, aunque en volúmenes moderados. Es importante recordar que, antes de la interrupción en abril, la compañía había estado exportando un promedio de 252.000 barriles diarios a Estados Unidos en el primer trimestre de 2025, interrupción que se debió a inconvenientes en los pagos relacionados con las sanciones.
Parte del petróleo que llega a Estados Unidos es procesado en las refinerías propias de Chevron, mientras que el resto se comercializa a refinadores independientes como Valero Energy y PBF Energy.
El gobierno de Nicolás Maduro mantiene su postura de que las sanciones impuestas por Estados Unidos constituyen una «guerra económica» contra el país. No obstante, estos nuevos envíos ofrecen un alivio limitado para la maltrecha industria petrolera venezolana, que busca mantener su producción y exportaciones en un contexto de restricciones internacionales.