El féretro, adornado con la bandera de Colombia y transportado por oficiales de la Policía Nacional, ingresó al Capitolio por la Plaza Núñez, vía de acceso a la Casa de Nariño. Le acompañaban su esposa, María Claudia Tarazona, su padre, Miguel Uribe Londoño, su hermana María Claudia Hoyos Turbay, y otros familiares cercanos.
Una vez en el interior, el féretro fue ubicado frente a la tribuna presidencial del Congreso, custodiado por miembros del Batallón Guardia Presidencial. La ceremonia dio inicio con la interpretación del himno nacional de Colombia, marcando el comienzo de la cámara ardiente.
La primera vicepresidenta del Senado, Ana Paula Agudelo, expresó con «profundo dolor y tristeza» la despedida a un «gran amigo» y «gran colega», e hizo «un llamado enérgico para que se avance en las investigaciones y se haga justicia ante este magnicidio que ha conmovido al país».
Por su parte, el presidente de la Cámara de Representantes, Julián David López, afirmó que Colombia «no va a ceder ni un centímetro ante la violencia» para evitar que se repitan sucesos como el que le costó la vida a Uribe Turbay, quien tenía 39 años y militaba en el partido de derecha Centro Democrático.
Un sacerdote católico ofreció una oración, seguida de un minuto de silencio con toque de corneta, como parte de los honores militares rendidos al congresista.
Figuras políticas de alto nivel, incluyendo expresidentes y diplomáticos, se hicieron presentes en el Capitolio para rendir tributo a la memoria del político, destacando «su entrega al servicio público y su compromiso» con el país.