Los paños de la cocina son muy útiles, éstos sirven para limpiar cualquier superficie, secar los platos y hasta las manos.
Sin duda alguna, ayuda a facilitar la limpieza del hogar. Sin embargo, el uso frecuente hace que estos pierdan ese color blanco y pulcro. Si sus paños son de colores claros, seguramente su apariencia comenzará a deteriorarse o llenarse de grasa.
No lavarlos seguidos, trae como consecuencia que éstos adquirieran manchas amarillas que se vuelven marrones con el tiempo y estas se convierten en un cultivo de microorganismos.
Algunas de estas manchas son difíciles que salga con la primera o segunda lavada, por lo que a veces se debe recurrir a otras opciones para eliminarlas por completo.
Maneras prácticas de lavar los paños
Vinagre y limón
En un recipiente ancho y hondo coloca suficiente agua caliente, añade 3 tazas de vinagre blanco y exprime dos limones grandes.
Luego introduce los paños de cocina y deja en remojo un par de horas para que salgan todas las manchas y grasas.
Pasado el tiempo lava como de costumbre tus paños con agua caliente y tu detergente habitual.
Bicarbonato para los paños
En un envase hondo coloque cuatro cucharadas de bicarbonato de sodio y cuatro de jabón para los platos.
Añada un litro de agua hirviendo y mezcle todo muy bien. Coloque los paños y déjelos por al menos dos horas o si puede de un día para otro.
Al día siguiente, frote, lave y enjuague con abundante agua limpia.
Amoníaco líquido
Este producto es bastante fuerte y es capaz de eliminar las manchas de grasas más adheridas al paño. Cuando lo use debe ponerse guantes y usar tapabocas.
En una ponchera, balde o envase hondo agregue cinco litros de agua tibia, luego añade dos tapas de amoníaco líquido. Introduce los paños y déjalos en remojo de 30 a 60 minutos. Luego, lava como de costumbre.
Recomendación
Tenga un paño exclusivo solo para secar los platos, no use este para limpiar la superficie porque podría contaminar la vajilla.