Eran sabios que tenían el conocimiento, ellos estaban instruidos en la astrología y la navegación astronómica, quienes calcularon el tiempo por medio de las configuraciones estelares. Sus nombres iniciales eran Bithisarea (Baltazar), Melchior (Melchor) y Gathaspa (Gaspar).
Melchor se representa como un anciano blanco con barba proveniente de Europa y ofrece oro. Gaspar un joven de Asia y porta el incienso. Baltazar un ser maduro de piel oscura de África y regala mirra.
Pocos saben de la existencia de Artabán, el cuarto Rey Mago, que nunca llegó a su destino. El poseía el don de enterarse, por medio del oráculo de los sucesos del futuro. Sus ofrendas eran un diamante, un jaspe y un rubí y se puso en marcha para unirse a los otros magos.
Sin embargo, no fue esperado y quedó atrás, éste apuró tanto a su caballo que el animal muere en el camino y Artabán tiene que recorrer el resto del camino a pie por el desierto. Cuando por fin llega a Belén, está sucio y cansado y nadie sabe de los otros reyes magos. Por su aspecto físico es tomado preso y liberado 30 años después, durante todo ese tiempo conservó las tres ofrendas y una vez libre realizo tres acciones.
A un comerciante quebrado le dio el diamante. Salvó la vida de un niño a cambio un rubí y compró la libertad a una jovencita esclava por el jaspe. Luego de este hecho la tierra tembló, se abrió y cayó en sus entrañas, donde se escuchó una fuerte voz, que decía “lo que hiciste por mis hermanos, lo has hecho por mí”.