El edil manifestó que se trasladó hasta el campo santo donde se reunió con Vicente Ferreri, director, y el subdirector Richard Castillo, con quienes trató varias denuncias sobre el funcionamiento del cementerio.
«Pude constatar que el cementerio todavía viene arrastrando muchos vicios que han existido desde hace tiempo en las gestiones anteriores.
A pesar de algunos controles establecidos recientemente, que no son suficientes, las fallas persisten», puntualizó.
Señaló que en el cementerio, hasta el momento, no hay un inventario de las tumbas profanadas lo cual no permite que se lleve un control sobre el tema.
Agregó que esto no permite dar un número exacto, pero si puede garantizar que son muchísimas las moradas visitadas por el hampa.
«No se puede seguir irrespetando la morada de los difuntos.
Sólo existen registros de difuntos hasta el año 2005 pues no hay sistematización del mismo».
Más irregularidades
Manifestó que deben acabar con los viejos vicios, como los pagos que se hacen a cuentas de particulares ante la ausencia de una figura jurídica del cementerio.
“No puede seguir manejándose como un mercado, donde los familiares de los difuntos son abordados por los trabajadores independientes que ofrecen diversos servicios a precios exorbitantes sin ninguna regulación.
“Es necesario establecer las tarifas de los servicios y hacerlas públicas, para que los ciudadanos no se dejen imponer costos tan elevados.
«Existen tarifas que van desde la construcción de las tapas por 20$ y la mano de obra al colocarlas también al mismo monto.
Una bóveda tiene el costo de 75$, incluye el servicio completo, bloques, tapas, mano de obra.
El tape y destape con exhumación cuesta 35$», dijo el concejal.
Sin vacilar Sánchez dijo que estas tarifas deben discutirse con el pueblo pues muchas veces las personas no tienen este dinero.
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