LOS HECHOS
Dos muchachos se encontraban en la playa Waikiki, ubicada en Puerto Cabello, cuando cinco efectivos de la GNB a bordo de una camioneta oficial del tipo Land Cruiser, los abordan y les preguntan qué hacían en ese sitio, utilizando como excusa la vigencia de la semana “radical” para intimidarlos y tratar de conseguir algún beneficio económico con el consabido “pa’ los frescos”, frase que suelen usar los funcionarios “matraqueros”.
Al no lograr su cometido, los uniformados incrementan su dosis de “psicoterror” y acusan a los jóvenes -sin pruebas-, de que “van a robar” un cableado de cobre que está por la zona, motivo por el cual los someten, golpean y montan en la unidad.
En ese “viaje de terror”, los militares preguntaban a los muchachos dónde vivían y a qué se dedicaban sus padres, y al percatarse que son hijos de comerciantes, los obligaron a llevarlos a la residencia de uno de ellos.
Una vez en el sitio, les exigen que les den la cantidad 600 millones de bolívares -o su equivalente en divisas-, así como un bulto de pañales, porque en caso de no cumplir con el pago, matarían a uno de los jóvenes.
Es allí cuando liberan a uno de los secuestrados para que busque el dinero y los pañales, sin embargo, la víctima optó por hacer la denuncia ante la DGCIM de Puerto Cabello, por lo que estos funcionarios elaboraron un plan de rescate del muchacho que estaba en cautiverio, así como un operativo para aprehender, en flagrancia, a los cinco guardias nacionales malandros.
El chamo consiguió todo lo que exigían los secuestradores y la comisión de la DGCIM coordinó una entrega controlada del rescate. En el interín, los militares llamaban a cada instante a familiares del joven que tenían retenido, momento en el que lo golpeaban para que gritara y así generar angustia en sus parientes para que se vieran obligados a cancelar la plata que exigían.
Al llegar al sitio acordado para la entrega, los guardias nacionales reciben el dinero y el bulto de pañales, siendo ese el preciso instante en el que los efectivos de la DGCIM intervienen para capturarlos en flagrancia. Asimismo, consiguieron rescatar al adolescente secuestrado, al que tenían amarrado dentro de la maleta del vehículo oficial.
IDENTIDAD DE LAS “JOYAS”
Los cinco funcionarios de la GNB aprehendidos por delincuentes fueron identificados como:
- Primer teniente, Henry Querales
- Sargento mayor de tercera, Franklin Sepúlveda
- Sargento mayor de tercera, Eduardo Gámez
- Sargento primero, Ramón Alarcón
- Sargento segundo, Andreína Chirinos Mejías
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