Cuando una persona muere deja, sin quererlo, un sinfín de asuntos digitales pendientes, como pueden ser sus redes sociales o, en general, toda la información que existe sobre él o ella en Internet. Es increíble el rastro que queda, que tiene y debe ser borrado por los familiares.
¿Qué sucede con el perfil de una persona en una red social tras su muerte?, ¿qué ocurre con el correo electrónico personal?, ¿y con los blogs escritos para ser difundidos y leídos por Internet?
Las preguntas pueden parecer complicadas, pero las empresas que gestionan este tipo de tecnologías tienen previstas estas situaciones.
El rastro digital
Cuando alguien muere su blog sigue en la Red, se puede seguir leyendo lo que el fallecido escribió en vida, pero también siguen ahí sus cuentas en redes sociales virtuales, su correo electrónico y cualquier otra información que el usuario haya dejado en el ciberespacio.
De acuerdo a información que proporciona el portal La Vanguardia, si los familiares se quieren ocupar personalmente, las redes sociales como Twitter, LinkedIn, Instagram o Facebook ya cuentan con protocolos para este borrado, que requieren, eso sí, del certificado de defunción y del registro notarial de aceptación de herencia para ser activados.
Aparentemente resulta fácil, deberás seguir estos pasos. Entrar en la configuración de Facebook, seleccionar la opción “configuración de las cuentas conmemorativas” y, una vez allí, hacer ‘click’ en la opción “solicita que tu cuenta se elimine cuando fallezcas” y aceptar la petición. Sin embargo, Facebook te avisa que alguien deberá informar de tu muerte. De este modo, deberás pedirle a un amigo o a un familiar que se asegure de avisar a la plataforma.
Las cuentas de correo parecen más fáciles de cancelar; Hotmail se cierra automáticamente a los 30 días de inactividad y Yahoo! advierte en su política que la cuenta se cancelará tras un periodo de inactividad «no razonable».
La cancelación de la cuenta de Google, que va asociada al usuario de correo de GMail y al perfil y la redacción de la bitácora personal de Blogger, entre otros, conlleva un proceso administrativo más largo.
La empresa electrónica requiere los datos del solicitante, algún tipo de documento que acredite el parentesco o el poder legal, la dirección de correo del individuo fallecido y el encabezado completo de un correo electrónico que el solicitante haya recibido desde la cuenta de GMail en cuestión.
En otros casos, cuando se trata de eliminar cuentas por mal de las mismas de acuerdo a las políticas establecidas por la empresa, particularmente Instagram, dicha marca, se encargará de avisarle al usuario.


