Existen dos tipos de hoja metálica, la normal (cuchillo de mantequilla) y la de sierra (cuchillo para cortar). Aquí te mostraremos cómo usar cada tipo de afilador, para que la práctica de afilar cuchillos sea pan comido.
Tips para afilar los cuchillos
El afilador eléctrico: Hace que la hoja del cuchillo se deslice a través de la herramienta. Si no dispones de mucho tiempo con este método obtendrás un afilado rápido y preciso.

El afilador manual: Es la técnica más duradera, pero a su vez requiere mucha práctica. Suele tener una barra de cerámica sobre la cual se pasa la hoja metálica repetidas veces hasta lograr el filo deseado.

El afilador de piedra: Es perfecto para conseguir un afilado clásico. Sus diferentes texturas e irregularidades hacen que sea una técnica única. Para que la técnica de afilar sea efectiva, debes pasar la cuchilla por la superficie del afilador con movimientos largos y fluidos. Debes ser muy cuidadosa porque si te excedes con el afilado podrías dañar la hoja metálica dejándola desigual.

Después de haber terminado una cara del filo del cuchillo, afila el otro lado. Es importante que la hoja quede lo más uniforme posible. Recordando que debes mantener los movimientos largo y fluidos mientras afilas el cuchillo. Una vez afilados ambos lados, pasa el cuchillo por superficies blandas para ver si la hoja está lo suficientemente afilada. Si la cuchilla no corta tal como lo deseas, debes repetir los pasos.
Ten presente que si el cuchillo está bien afilado requiere menos fuerza para realizar cada corte y, al tener que forzar menos, hay menos posibilidades de que se caiga y nos provoque un corte. Por lo tanto es importante saber cómo afilar cada cuchillo según el uso que le vayamos a dar, ya que si es un cuchillo de uso diario (para untar o picar pan) no es indispensable que el filo sea perfecto, mientras que si es para realizar un corte de carne e incluso para defensa personal, si requiere un filo especifico.