Este jueves se pudo conocer que fue emitida una alerta roja de Interpol para dar captura a los responsables del crimen que se registró el pasado 1 de septiembre en el piso 8 del conjunto de apartamentos Las Delicias, ubicado en la parroquia Chiquinquirá de Maracaibo.
Una joven pareja, hombre y mujer, están en la mira de los cuerpos de seguridad de la nación, por ser los principales sospechosos de dar muerte a Fidia Iris Espina Díaz, de 70 años y sus nietos, Davianna Lourdes Acosta Piñero (26) y Said Carlos Acosta Piñero (17), quienes fueron vilmente apuñalados reiteradas veces hasta quedar sin signos vitales en el apartamento que compartían.
A los presuntos responsables hasta ahora se les conoce como “Los Cafeceros”, pues quienes llegaron a verlos pocas veces, por vivir alquilados durante un corto período de tiempo en el mismo inmueble de las víctimas, aseguraron que éstos vendían café en diferentes calles de la ciudad.
Ante la presunción de que hayan huido al vecino país, representantes del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), informaron que “se está haciendo contacto con las autoridades colombianas para que sus fotografías sean publicadas en todo el territorio nacional en aras de dar con la ubicación de ambos lo más pronto posible, pues de probarse su responsabilidad en este suceso, ambos representarían un riesgo para la sociedad”.
Sangre en el piso 8
Hace once días atrás, la tarde del 1 de septiembre, tres integrantes de una familia (dos nietos y su abuela), fueron apuñalados y tirados en medio de la sala tapados con la sábana de una de las camas.
Los criminales se ensañaron contra Fidia, la septuagenaria. Le dieron cerca de diez puñaladas y le arrancaron un pedazo de la oreja izquierda como parte de una tortura.
A su nieta Davianna le dieron cinco puñaladas y a Said Carlos le asestaron tres.
Los investigadores del CICPC presumen que les quitaron la vida en horas de la mañana de ese fatídico domingo, donde la hermana gemela de Davianna encontró los cadáveres horas más tarde cuando ingresó a la sala del inmueble y se topó con la macabra escena: su abuela tendida sobre un mueble en medio de un charco de sangre y sus otros dos deudos uno cerca del otro, tirados en el piso también sobre un enorme charco de sangre.
Cabe recordar que los esposos adolescentes, vendedores de café, que ahora son activamente buscados por las autoridades, eran amigos de Said, según fuentes policiales, y solo llegaban a la residencia a dormir en horas nocturnas.
Hasta el momento se desconoce el paradero de ambos. Fueron vistos la noche del sábado 31 de agosto, horas antes de conocerse el crimen, mientras que Fidia fue observada esa misma noche cuando compartía con algunos vecinos, y luego el domingo a eso de las 8:00 de la mañana, en los alrededores del edificio, aseguraron los residentes.