Estas empanadillas con pan de molde han sido todo un descubrimiento y seguro terminarás preparándolas en casa más de un vez.
Ingredientes
– 1 pechuga de pollo ya cocida y desmigada
– 1 cebolla pequeña
– 1/2 pimiento rojo
– 8-10 rebanadas de pan de molde sin corteza (y si tiene se la quitas, sin problema)
– 4-5 cucharadas de salsa de tomate
– 1 huevo
– Sal
– Aceite de oliva
* Puedes aprovechar restos de pollo o asar, o cocer, pollo a propósito para esta receta.
Preparación:
1.- Comenzamos preparando el sofrito para el relleno. En una sartén caliente ponemos un chorrito de aceite. Añadimos la cebolla y el pimiento bien picados, sazonamos con sal y pimienta, y sofreímos.
2.- Cuando las verduras estén bien hechas añadimos el pollo desmigado a la sartén y le damos un par de vueltas para que se mezcle bien.
3.- Añadimos también la salsa de tomate. Dejamos que se cocine todo junto durante unos minutos hasta que el tomate se reduzca y quede todo ligado. Dejamos enfriar
4.- Una vez el relleno esté frio empezamos a preparar las empanadillas. Con la ayuda de un rodillo aplastamos bien las rebanadas de pan de molde, dejándolas lo más finas posibles.
5.- Con la ayuda de un aro de emplatar, de un vaso o similar cortamos círculos lo más grandes posibles para aprovechar todo el pan.
6.- Batimos el huevo y pincelamos los círculos de pan de molde. Colocamos una cucharadita de relleno en casa «falsa oblea de empanadilla» y cerramos. Con la ayuda de un tenedor hacemos las marcas de la unión para que queden mejor cerradas.
7.- Ponemos todas las empanadillas en una bandeja para horno con papel y las pincelamos también por fuera con huevo para que queden más doraditas.
8.- Horneamos a 180ºC durante unos 10-15 minutos hasta que estén doradas. ¡Y a disfrutar!
Como imaginarás el relleno puedes adaptarlo o cambiarlo a tu antojo: Atún con tomate y huevo duro, queso y jamón cocido, bechamel espesa con espinacas… ¿Una idea dulce? Manzanas a daditos salteada en mantequilla con azúcar…ect.
¡Ah! y también se pueden hacer de la misma forma pero friéndolas en vez de hornearlas. Es una opción mucho más calórica pero también más rápida.


