De inmediato, el perfil de González se inundó de comentarios de preocupación, luego de que alguien escribiera que lo habían matado en Tibú.
Aunque algunos parientes guardaban la esperanza de que no fuera cierto, con el pasar de los días, se empezó a conocer en detalle sobre el hecho violento en el que González perdió la vida junto a dos personas más (otro hombre y una mujer), también venezolanos.
La comunicación fue posible, debido a que González pedía prestado el celular a una habitante de Tibú, para comunicarse con su mamá y sus hijas, en Maracaibo (Venezuela). Por eso, dejó su perfil de Facebook abierto en el celular, desde donde fueron lanzados los mensajes hacia sus allegados o conocidos.
“Horas antes de que lo mataran él habló con mi mamá y le dijo que estaba bien, que comía bien. Pero, que le tocaba dormir en la calle, porque las habitaciones estaban caras”, contó una hermana de la víctima, mientras adelantaba este lunes los trámites para reclamar el cadáver en Medicina Legal.
Aunque los móviles del múltiple crimen y los autores del hecho, que se registró la noche del jueves, no han sido revelados por las autoridades, la familiar de González, recordó llorando que él era una persona noble, que no se metía con nadie y que le gustaba trabajar para mantener a sus tres hijas.
“Era el mejor hermano del mundo, un gran hombre”, dijo la mujer.
Dolor familiar
Según se conoció, la víctima traía cuadros de Venezuela para venderlos en Tibú. Cada dos meses retornaba a su país de origen y volvía a la zona del Catatumbo a trabajar.
Al parecer, Óscar González estaba reuniendo dinero para costear la operación de su hija mayor, que tiene que ser intervenida por una apendicitis. Por ahora, los dolientes esperan a que se agilicen los trámites ante Medicina Legal para que les entreguen el cuerpo.