Valero, quien se dedicaba a la barbería, estaba con un amigo en la Curva de Molina. “Salió como a las 7:45 de la noche a comprar cena para la casa; como a las 8:30 venía de regreso en transporte público, pero como lo único que pasaban eran ‘chirrincheras’ se montó”, narró su padre, Franklin León, a las afueras de la morgue de Maracaibo.
Afligido por la pérdida, León contó que su hijo “vio montarse a dos hombres que se veían sospechosos”. Según cuenta su padre, los delincuentes comenzaron a pedir las pertenencias de los pasajeros y el acompañante de Valero comenzó a forcejear con ellos. El joven barbero, a quien le estaban pidiendo el celular, prefirió lanzarse, aún cuando el camión iba en marcha.
Los delincuentes huyeron y el amigo de Valero, con la ayuda de otros testigos, lo trasladaron hasta el Hospital Universitario de Maracaibo, pero llegó sin vida.
Yeimi Valero residía en el barrio Nueva Democracia junto con sus dos hermanos y su padre. Su madre emigró a Perú desde hace unos meses; desde allá llora la muerte de su hijo y realiza los trámites para poder viajar hasta Maracaibo para su sepelio.
