En medio de la conmoción, los habitantes de la vivienda lloraban, gritaban, no podía creer lo que pasaba, llamaron por teléfono al número de emergencia 171. Los efectivos de Protección Civil llegaron primero, reportaron el homicidio a Polihatillo, en cuestión de minutos la escena del crimen estaba acordonada; los detectives del Eje de Homicidios de la Policía científica también se unieron al procedimiento.
Mientras realizaban las experticias, entrevistaban a los testigos y colectaban las evidencias ante la mirada atónita de los curiosos que se aglomeraban en las esquinas, los parientes del niño contaron lo poco que sabían. Eduer Montiel, un conocido azote de la zona, detuvo la motocicleta junto al menor, lo apuntó con una escopeta en presencia de su progenitora, una bala le atravesó el rostro.
Los efectivos subieron el cadáver a la furgoneta con destino a la morgue de Bello Monte para la necropsia de ley. Es posible que el gatillero disparará de forma accidental, los investigadores no descartan esa hipótesis.
A las afueras de la medicatura, los Berceguia comentaron que la víctima estudiaba tercer grado en la escuela Armando Reveron, le gustaba mucho la escuela. “Estaba emocionado porque en estos días le iban a entregar su canaimita”.