Durante meses y financiado por familiares y amigos, el menor usó 56 mil bloques de Lego, resultando una magnífica obra de 26 pies de largo por 5 de alto.
Su hazaña lo llevará a exponer el trasatlántico en el Museo del Titanic, ubicado en Estados Unidos, hasta diciembre de 2019.
Brynjar es originario de Reykjavik, Islandia, y hasta antes de construir la réplica a escala del Titanic era un niño solitario, aislado del mundo por su autismo. Sin embargo, el proyecto que inició como algo familia junto a su abuelo y madre le devolvió la confianza, llevándolo a integrarse en su escuela.
Cuando comencé el proceso de construcción tenía a una persona ayudándome en la escuela en cada paso que daba, pero hoy estudio sin ningún tipo de apoyo. Mis calificaciones mejoraron y mis compañeros de clase me consideran su compañero”, explicó en entrevista con CNN.
Ludviksdottir, su madre, se siente feliz y optimista por el futuro del adolescente de ahora 15 años, ya que cuando supo que era autista sentía incertidumbre por lo que esperaría cuando ella ya no esté.