El camino hasta su último adiós inició desde la casa de Nathaly, en las residencias Luchadores Bolivarianos, y dio una pequeña pausa en el hogar de su madre, en el barrio Estrella del Sur. De allí se fueron al camposanto. Los retratos que pintaron en su honor los compañeros de clase también realizaron el recorrido. Entre mensajes de dolor, canciones, y muchas lágrimas todos vieron la urna descender unos cuantos metros.
Solo así entre sus más cercanos María se despidió de este mundo. Los asistentes coreaban para ella, en señal y recuerdo permanente de la inocencia y la alegría que en vida la acompaña su propia versión de la canción del cantante cristiano Daniel Claveti: La niña de tus ojos. Fue el momento más emotivo de la ceremonia, todos en una voz repitieron “María es la niña de tus ojos, porque la amaste así”, mientras llovían flores y puñados de arena sobre ella.
Reyes Sanjuan desapareció el primero de este mes. La encontraron enterrada, maniatada, estrangulada y violada en la casa de sus captores, padre e hijo, Metid y Hachem Salim, ambos de orígenes árabes, el martes 27. Los homicidas cayeron abatidos ese mismo días, sus cadáveres aún están sin dolientes en la morgue de LUZ.
Dos horas antes, en el cementerio San Sebastián, localizado vía La Concepción, también despidieron a la adolescente de 15 años, Cristina Urdaneta, quien murió en condiciones similares a las de María Gracia, pero a manos de un pastor evangélico identificado como David Andrés Coronel, quien hoy permanece recluido en la base del Cicpc de la Cañada de Urdaneta.
Sus dolientes eran pocos, pero el dolor estaba a flor de piel. Todos arrancaron la caravana velatoria desde la capilla San Alfonso, en el sector Primero de Mayo, hasta el camposanto. Allí su tía realizó unas oraciones en su honor: “No sabemos por qué te fuiste de esta forma. Aunque no comprendamos aceptamos que Dios tiene un propósito… sé que nos reuniéremos en el cielo”, expresó entre lágrimas.




