A la joven de 24 años, Rusmery Chiquinquirá Soto Soto, la reconoció su madre por una de sus zapatillas marrón, la misma que se puso el sábado por la noche para salir. Lamentablemente no fue un cuento de hadas y no tuvo el final feliz de la cenicienta a quien su príncipe la encontró por su zapatilla.


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Rusmery Soto tenía 24 años, pero, era una niña: Con ella el cuento de La Cenicienta tuvo un final fatal

Rusmery fue hallada sin vida el lunes por la noche cerca de la Plaza Bolívar del municipio San Francisco. Se cree que estuvo casi 40 horas antes de que descubrieran su cuerpo. Ya estaba en semiestado de descomposición. Aún conservaba la ropa con la que salió, un jean azul y una camisa de la misma tela y color. Tenía además una de las sandalias marrones puesta y la otra muy cerca de ella.
A María Salvadora Soto Villasmil, su tía pero también madre pues desde los quince días de nacida se la dieron para que la criara, le llevaron la zapatilla marrón y casi se desmaya. Horas antes había escuchado que cerca de la plaza habían encontrado el cadáver de una mujer y cuando vio ese calzado no le quedó duda que se trataba de su hija Rusmery. Desde el domingo por la madrugada la buscaba en diferentes barriadas.
Esta mañana conversó con NAD en su casa del barrio San Luis de San Francisco desde donde partió Rusmery a las ocho de la noche del sábado rumbo al estadio de Venecemos Mara. Allí había un partido de softbol y se vería con un grupo de amigos.
La joven compensaba su dificultad de aprendizaje y lenguaje con su belleza física. “Ella nació con ese problema, no se le desarrollaron bien los tímpanos y algo del cerebro. Tenía 24 años pero actuaba aún como una niña. No podía hablar bien pero nosotros le entendíamos, a veces por señas. Ella era una muchacha alegre…era la reina de la casa, no bebía alcohol, refresco, no fumaba; todos en el barrio la querían”, contó María Salvadora al lado del ataúd donde se encontraba el cuerpo de esta joven.
Los responsables de acabar con su vida la conocían desde pequeña, sabían de su dificultad, aseguró esta mujer. “Ella, del estadio se fue con un grupo de personas para una miniteca en el barrio Ma Vieja. Allí la vieron por última vez a las cuatro de la madrugada del domingo y me dijeron que se había subido en un carro gris con cuatro hombres. Después de tanto buscar averigüe que andaba con Richard Morán, apodado “El catire”, hijo de la pequita; con Ronald, su hermano Rafaelito y Eligio Soto, conocido como “Eligito”, dueño del carro”. Todos se conocían”, dijo la madre de Rusmery.
Los investigadores de la base de homicidios del CICPC-La Cañada de Urdaneta, a las pocas horas de haber levantaran el cadáver de la víctima, descubrieron a los asesinos. A Rusmery Chiquinquirá la estrangularon en la habitación de la casa de Eligio Soto. La joven al parecer se sentía atraída sólo por alias “Rafaelito” pero este y sus amigos la querían poseer a la fuerza e intentaron violarla. La muchacha se resistió y la estrangularon. Después de cometer el crimen la subieron al auto de “Eligito”, un Hyundai Accent, color gris, y fueron a deshacerse del cuerpo cerca de la Plaza Bolívar de San Francisco. Se presume que la querían enterrar pero no les dio tiempo y la metieron en un poco cavado hueco. Posteriormente la cubrieron de maleza. No fue hasta el lunes entrando la noche cuando un transeúnte la observo y participó a la policía.
Esta mañana la calle 24 con avenida 2 del barrio San Luis estaba a reventar de gente. La joven especial, quien hacía apenas un mes comenzó a trabajar en el barrido manual de la alcaldía de San Francisco, era muy querida. Desde niña los vecinos comenzaron a entender sus cortas y estropeadas palabras y sus señas. “Ella no mereció morir de esa manera. Se veía como toda una mujer perfecta por su físico pero parecía una niña. Los que dicen que andaban con ella sabían de su condición especial, por eso tienen que pagar doble el crimen que cometieron”, relató un vecino de esta bella joven especial.
Funcionarios del CICPC Ayer fueron arrestados ayer a “Rafael
ito”, “El catire” y “Eligito”. Está mañana continuaban realizando pesquisas y practicando allanamientos para capturar al resto de los responsables.
Así de bella y atractiva era Rusmery

A la izquierda María Salvadora, madre de crianza de Rusmery
La calle fue cerrada y una poblada la ocupó para despedir a Rusmery
En esta casa residía la joven especial