Es particularmente útil en las jaquecas breves o poco frecuentes. Aunque el alivio del dolor de cabeza que produce la menta ya se conocía en la antigua Roma, recientemente sus efectos analgésicos han sido demostrados científicamente por la Clínica Neurológica de la Universidad de Christian-Albrechts (Alemania).
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Se ha comprobado que su aceite esencial, y más concretamente el mentol que contiene, cuando se aplica sobre la piel es capaz de inhibir las contracciones de la musculatura lisa, relajándola. Además, el mentol tiene una influencia sobre la serotonina, el neurotransmisor relacionado con el dolor.
El aceite de menta hay que aplicarlo sobre la piel, diluyéndolo previamente en alcohol puro, en una relación de uno a nueve. Se aplica mediante un algodón sobre la frente. Se recomienda hacer la mezcla en el momento de usar, no almacenándola (se estropearía el aceite esencial). Hay que agitar el frasco antes de aplicar.
Las únicas contraindicaciones son para los bebés y niños menores de 6 años, y para las personas con alergias respiratorias.