A través de una triangulación telefónica los efectivos adscritos a la Brigada de Otros Delitos del cuerpo detectivesco ubicaron a los autores intelectuales del crimen. Uno de los asesinos llevó a los sabuesos hasta el lugar donde trasladaron a la víctima para matarla, quemarla y sepultarla.
Las primeras investigaciones arrojaron que la pareja sentimental del gerente de tienda de Movistar planificó el homicidio con la intención de robarle 500 dólares en efectivo. El día del asesinato, Galavis subió a su Volkswagen Crossfox, placa AD281RS, debía buscar a una amiga y la compañera de esta.
Una vez que llegó al lugar, nueve hombres lo obligaron a devolverse hasta su residencia donde tenía el supuesto dinero guardado. Los maleantes revisaron el inmueble, como no hallaron los dólares sustrajeron dos televisores, una laptop y un equipo de sonido. Después perpetraron el homicidio en medio de una zona enmontada.
La novia del occiso, cuya identidad no ha sido revelada por los sabuesos, se quedó con uno de los televisores pantalla plana, intentó comercializarlo en las redes sociales, lo que llevó a su posterior detención.