Los detectives del Eje de Homicidios de la Policía científica comentaron que los maleantes estaban reunidos en un local de comida rápida para repartirse un botín, al parecer el dinero era fruto del robo de carros y motocicletas. Los maleantes no quedaron satisfechos con la parte que les correspondía, “la recompensa resultó ser poco equitativa”.
En medio de la discusión los vándalos desenfundaron armas de fuego y las accionaron, cinco de ellos cayeron sobre el pavimento, el restó huyo en diferentes direcciones.
Hasta el momento solo se conoce la identidad de tres de los fallecidos: Pablo Domínguez (18), Dixon Ramírez (21) y Mario Quiñonez (29).
María Ramos, dijo que la esposa de Mario, su sobrino, cuando escuchó el tiroteo salió de la casa, corrió dos cuadras hasta llegar al establecimiento, halló los cadáveres de las víctimas tendidos en el suelo. Gritó, lloró, “nada podía contener su dolor” en el momento en el que reconoció al obrero.
Los Chirinos aseguran que su pariente no pertenecía a ninguna banda criminal, lo mataron porque estaba en el lugar equivocado.