Cuando vamos a una tienda por departamentos y llegas al probador con varias prendas, puede que entre las cosas que tomemos esté una camisa que evindentemente no es para nosotros. Y, no, no es que tengamos poderes sino que sentimos que los botones no están del lado correcto. ¿Por qué nos pasa esto?

La respuesta puede que no agrade mucho a las chicas, pero se estima que esta costumbre comenzó en la Era Victoriana en Europa cuando la ropa para caballeros, de alta clase sobre todo, incluía bastantes botones. Era de esperarse que los hombres se pudieran vestir sus prendas solos y, como la mayoría era derecho, los botones se colocaban de este lado para que fuera más cómodo para vestir.

Las mucamas y doncellas que vestían a las damas también eran en su mayoría diestras y por lo tanto requerían que los botones estuvieran a su derecha, no a la derecha de la portadora de la ropa.



