¿Se acuerdan de la caja azul metálica de las galletas danesas? Yo recuerdo tener en casa esa caja cuando era pequeña (la verdad que hace mucho que no las como) y cuando hoy he probado las galletas de mantequilla me han recordado a ellas. No son exactamente igual pero saben parecido.
Son súper fáciles de hacer y con ingredientes muy sencillos. En este caso, el aroma que se les echa es el de vainilla, pero podrías cambiarlo y echar otro sabor que te guste más: ralladura de naranja, de limón, canela, otros aromas… Lo que te guste.
INGREDIENTES:
500 g de harina
250 g de mantequilla sin sal
250 g de azúcar
2 cucharaditas de vainilla (yo he usado el aroma de vainilla Vahiné que uso muchas veces)
1 huevo tamaño L
PREPARACIÓN:
Es bastante cantidad a la hora de amasar. Es decir, que en una batidora normalita te va a resultar difícil. Si tienes una más grande como yo, genial. Si no, también se puede hacer a mano en un bol grande. O también puedes hacer la primera parte de los ingredientes en la batidora de varillas normal y, cuando llega el momento de añadir la harina, pasarlo a un bol grande o, si puedes, en tu tope de cocina directamente (yo no puedo porque la mía es de madera), etc. Eso como ustedes vean.
Con estas cantidades a mi me han salido unas 50 galletas ( ya ves que tampoco son muy grandes), aunque podrían haber salido más si hubiera usado los restos de masa que quedan cuando vas cortando con el cortador.
La receta en sí es tan sencilla como esto. Tamizamos la harina y reservamos. Echamos la mantequilla en trocitos no muy duros junto con el azúcar y amasamos hasta que esté todo bien incorporado. Después añadimos el huevo y las dos cucharaditas de vainilla y volvemos a mezclar. A esta mezcla hay que ir añadiendo la harina que previamente hemos tamizado, poco a poco.
Vamos amasando y vemos que la mezcla se hace mucho más densa. Por eso, esta última parte, si la tienes que hacer a mano, tampoco es tan complicada. Pero si tienes amasadora te ahorra un rato de trabajo.
Cuando ya esté, tienes que extender la masa hasta que quede más o menos fina (el grosor de una galleta) y meterla al congelador hasta que esté fría y un poco durita (yo la he tenido como una hora). La masa la puedes extender encima de un papel de horno con el rodillo. Como es bastante masa, puedes dividirla y amasar por partes y ponerla en diferentes bandejas en el freezer.
Cuando ya la tenemos refrigerada, la tenemos que cortar con un cortador. Yo he usado uno redondo normalito, no muy grande, pero hay de mil formas, la que más te guste.
Después volvemos a refrigerar las galletas un ratito más corto, como unos 20-30 minutos y vamos precalentando el horno a 180°. Las sacamos del freezer y las metemos al horno unos 10-12 minutos. Estén atentos a los bordes de las galletas que se van a ir dorando. Los minutos también varían un poco en relación a si las quieres más blanquitas o menos, pero de 10 a 12 minutos está bien.
Al sacarlas, las dejas que se enfríen en la bandeja y luego ya las pasas a una fuente.
Por último, a algunas las he bañado en chocolate negro, para darles otro toque!!!


