Las mujeres tampoco estamos exentas de ese pasatiempo; vale la pena recordar que cuando se suscitó la «fiebre Candy Crush«, muchas personas, en su mayoría del género femenino, se volvían locas pidiendo y regalando vidas a través de Facebook.
Un grupo de investigadores de la Universidad de San Francisco (UCSF) se dieron a la tarea de averiguar qué es lo que hace que sea más fácil engancharse a un juego que a otro. Para ello, utilizaron escáneres cerebrales, videoconsolas y monitores para observar el cerebro durante la ejecución de diversos juegos.
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En términos generales, parece ser que los juegos más adictivos son aquellos que varían su nivel de dificultad a medida que el usuario avanza en su desarrollo. De este modo, se aviva el deseo por resolver problemas. Cuando se separan del juego, les queda una sensación de que tienen una misión por cumplir y ese sentimiento los hace regresar al juego lo más pronto posible para «cumplir su misión».
Los estudiosos de San Francisco también se propusieron indagar en los aspectos positivos de los videojuegos. De este modo, consideran que aquellos considerados de tiro y disparo en primera persona o los de automoción pueden ayudarnos a mejorar la memoria y la atención visual.
Así que ahora ya sabes, la adicción que generan los videojuegos no es infundada, lo que la produce está sustentado en investigaciones científicas.