¿Por qué las personas, a medida que van envejeciendo, van durmiendo menos? Este nuevo estudio realizado por un equipo de investigación de la Universidad de California, Berkeley, parece haber encontrado la respuesta definitiva.
La investigación ha señalado indicios que sugieren que en realidad no es que necesitamos menos tiempo para dormir o que la rutina no nos lo permite, sino que existe una deficiencia en nuestros neuroreceptores que, a medida que pasan los años, va creciendo, imposibilitando que notemos que de verdad necesitamos descansar.
La respuesta puede estar en nuestros receptores cerebrales
El nuevo estudio —dirigido por Matthew Walker— consistió en comparar las señales de sueño del cerebro de ratones adultos con las señales de sueño del cerebro de ratones jóvenes.
Los resultados indicaron que, si bien la cantidad de señales fue la misma en ambos casos, el cerebro de los ratones adultos tuvo más problemas para reconocerlas. Es decir que las señales del sueño siguen estando en nuestros cerebros adultos, aunque nuestra capacidad para detectarlas se va perdiendo y vamos durmiendo menos y en menor calidad.
Walker también ha señalado que la privación del sueño comienza a aparecer entre los 20 y los 30 años de edad y que es importante que las personas hagan un esfuerzo para conciliar un sueño reparador, pues dormir es clave para nuestra salud. Walker indicó que si bien la falta de sueño comienza a aparecer a edades tempranas, aumenta de manera potencial, siendo con el correr de los años cada vez más notoria.