Los parientes, en llamada a la Redacción de este rotativo, afirmaron que un “inconveniente” ocurrido el domingo entre uno de los 30 arrestados preventivamente y un guardia devino en violaciones a sus derechos.
“Les botaron sus enseres, como la crema dental, jabones, desodorantes, sus cartas y otros objetos personales”, contó una mujer cercana a los afectados, quien prefirió reservar su identidad por temor a represalias en contra de su familiar.
Los custodios también habrían humedecido la comida de los detenidos con agua y jugo, así como limitado los tiempos de visita, según su versión.
Los denunciantes dijeron haber escuchado “gritos y golpes” en el calabozo, por lo que exigen transparencia y claridad sobre lo ocurrido. También demandaron una mayor duración de las visitas, que generalmente no superan los siete minutos.
Exigieron al capitán que comanda la instalación militar acceso de los detenidos a llamadas telefónicas.
El guardia como que golpeó a uno de los presos. Muchachos que se molestaron, hubo un inconveniente. “Solo pedimos que sean respetados sus derechos. Ahora solo nos comunicamos con cartas tres veces al día, con cada comida que les enviamos”, adujeron.