La visita del monarca de la Casa de Saúd a Japón, de cuatro días, es un jalón de una gira de un mes a Asia cuyo objetivo es forjar vínculos económicos con el continente y diversificar la economía saudita con vistas a reducir su dependencia del petróleo. Riad es el mayor suministrador de petróleo a Japón.
La numerosa delegación llegó a Japón repartida en una decena de aviones y ha exigido que se reserven 1.200 habitaciones en los mejores hoteles de Tokio. El séquito árabe ha requerido hasta 500 limusinas que han llegado de distintas partes del país, según los medios nipones.
«Ya que no podíamos encontrar el volumen necesario en Tokio, hemos recogido vehículos de las prefecturas de Kanagawa y Saitama, así como de la región de Tokai», comentó al medio ‘Asahi Shimbun’ un representante de la industria de las limusinas.
El pasado lunes el rey Salmán se reunió con el primer ministro Shinzo Abe con el que discutió, según ‘Japan Times’, la situación de los palestinos y las crisis humanitarias que se registran en Yemen y Siria. «Por desgracia, estas crisis tienen impactos negativos sobre la región», lamentó el monarca.
La gira del rey causó el enfado de muchos en las redes sociales, quienes compararon su opulencia con la situación en Yemen, que lleva dos años siendo bombardeado por la colación liderada por Arabia Saudita.