El esquiador venezolano Adrián Solano viajó a Finlandia para competir en el Campeonato Mundial de Esquí que se realiza actualmente, donde demostró la falta de experiencia que tiene con la nieve -fundamental en esta disciplina-, como él mismo afirmó.
Solano manifestó que, además de nunca tener contacto con la nieve, no tuvo la oportunidad de prepararse para la competición. “Bueno, los más grandes un día cayeron como yo, pero se levantaron y siguieron luchando. Yo no pretendo ser la excepción”, expresó Solano, quien al final se llevó la admiración del público por su intento de culminar la carrera de clasificación de 10 kilómetros, lo cual no sucedió debido a los traspiés.
Se costeó sus gastos y fue deportado
Para viajar a Finlandia, Solano debió reunir el dinero que ganaba por sus tres empleos como cocinero. No contó con el apoyo del Estado, que luego de las amenazas de ser deportado “salió en su defensa” y amenazó con tomar medidas contra Francia, país en el que Solano hizo escala para llegar a Suecia, donde entrenaría.
Tanto el esquiador como su entrenador denunciaron la discriminación de la que el deportista fue víctima en Francia. “Cuando llegué a París, el 19 de enero, expliqué que iba a Suecia a entrenar. No creían que yo practicara esquí en Venezuela (…) Yo sólo tenía 28 euros y los policías me acusaron de que iba a emigrar porque la estaba pasando mal en mi país (…) Por mi forma de vestir, mi cara o mis facciones me discriminaron”, expresó el atleta.
César Baena, el entrenador y compañero de equipo, señaló que Solano fue víctima de burlas por las autoridades francesas.
La canciller Delcy Rodríguez acusó de esta afrenta a la “oposición violenta”, que, a su juicio, fue “producto de campañas de desprestigio“. Añadió que el Gobierno Nacional realizará “una fuerte protesta al gobierno francés por la afrenta contra el deportista venezolano”.


