La escena tan reiterada en las películas, donde el protagonista ve pasar su vida entera ante sus ojos antes de morir, podría ir más allá de la ficción y asemejarse a lo que ocurre en la vida, o la muerte, real.
Los investigadores concluyeron que el fenómeno podría originarse en las partes del cerebro que almacenan los recuerdos, tales como la corteza prefrontal, temporal medial, y la corteza parietal. El estudio también reveló que los recuerdos rara vez aparecen en un orden cronológico, como en las películas, y que los mismos corresponden a momentos intensamente emocionales de la vida.
Este fenómeno puede ocurrir no sólo ante la inminencia de la muerte, sino también en circunstancias de estrés psicológico extremo.


