
Pues bien, fíjense bien en estos datos, para la Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría establece que:
– Hijos de 0 a 2 años no deben tener ningún contacto con dispositivos portátiles.
– Hijos de 3 a 5 años restringirlos a una hora por día.
– Hijos de 6 a 18 años a 2 horas por día.
La terapeuta ocupacional pediátrica, bióloga y escritora, Rowan, manifiesta que “los niños y jóvenes usan 4-5 veces más estos aparatos que la cantidad recomendada, con consecuencias graves y que con frecuencia amenazan su salud y su vida”.
La Terapeuta agrega que “como terapeuta pediátrica, estoy pidiendo a los padres, los maestros y los gobiernos prohibir el uso de todos los dispositivos de mano para los niños menores de 12 años”.
La fundación Kaiser y de “Active Healthy Kids”, en Canadá, advierten que los dispositivos portátiles están siendo usados con abuso y sin limitaciones conscientes, muy especialmente por los niños de muy corta edad.
Enfermedades que se exponen los niños al usar el teléfono
1.- Retraso en el desarrollo

Pasar tanto tiempo con alguno de estos dispositivos el niño pierde la atención y la capacidad de aprendizaje.
2.- Obesidad

El niño pierde los hábitos de practicar cualquier tipo de ejercicios.
3.- Trastornos de sueño

Cuando el niño se mantiene ocupado por la distracción de juegos o cualquier aplicación tienden adormir demasiado tarde o hasta quizá no duerma, trayendo como consecuencia un desorden el sueño y en otros casos hasta insomnio.
4.- Agresión

El no dormir ocasiona mal humor y por ende el niño va a manifestar algún tipo de molestia mediante la agresividad.
5.- Adicción y ansiedad

Por el incontrolado uso llegara a existir un momento en el que en niño no desarrollará una dependencia a estos aparatos.
6.- Emisión de radiación y cáncer

James McNamee, de “Health Canada”, en octubre de año 2011 emitió una advertencia de precaución que indica: “Los niños son más sensibles a una variedad de agentes que los adultos ya que sus cerebros y sistemas inmunes todavía se están desarrollando, por lo que no se puede decir que el riesgo sería igual para un adulto que para un niño”.