Los investigadores han estudiado la fragata común, un ave que anida en las islas Galápagos
El aparato electrónico fue ajustado temporalmente sobre la cabeza de hembras de fragata común en período de anidamiento. Las aves emprendieron un vuelo ininterrumpido de diez días y 3.000 kilómetros de distancia. El dispositivo registró la electroencefalografía (EEG) de ambos hemisferios cerebrales y los movimientos de cabeza, mientras que un aparato GPS determinó sus respectivas posiciones y alturas. Las aves finalmente regresaron a su hábitat y, una vez que se recuperaron del viaje, los ornitólogos les retiraron los aparatos electrónicos. «Las fragatas, como muchos otros animales de las islas Galápagos, se mostraron increíblemente tranquilas, incluso dormidas, cuando me aproximé a capturarlas por segunda vez», asegura Bryson Voirin, coautor del estudio.
Como si se tratara de la caja negra de un avión, el dispositivo reveló que las aves se mantuvieron despiertas durante el día, atentas a cualquier bocado, y durante la noche echaron unas breves cabezadas de apenas unos minutos, mientras ascendían progresivamente. «Sorprendentemente, el sueño de ondas lentas (SWS) ocurrió en un solo hemisferio o en los dos a la vez. La presencia de este sueño bihemisférico indica que no se requiere de un sueño unihemisférico para mantener el control aerodinámico», destaca el comunicado. «Las fragatas parece ser quemantienen un ojo abierto para evitar colisiones con otros pájaros, de la misma forma que los patos en tierra se mantienen atentos ante posibles depredadores», afirma Rattenborg. Los resultados demuestran que las fragatas en vuelo duermen una media de 42 minutos al día, pero cuando regresan a tierra duermen más de doce horas al día. «Continúa siendo un misterio por qué duermen tan poco durante el vuelo, incluso por la noche cuando raramente buscan alimento», reconoce Rattenborg.