Antes de reportarse a los campos de entrenamiento de los Tigres de Detroit, Cabrera comentó tajantemente que su objetivo en 2016 era jugar 160 encuentros. Las lesiones fueron las trabas para que el venezolano no pudiera desplegar todo su talento. Esta temporada, “Miggy” tiene 14 batazos de vuelta completa en 67 encuentros y podría finalizar el año con 34 jonrones. Desde 2013, el paleador no conecta 30 o más cuadrangulares en una zafra.
En la campaña anterior, Cabrera conectó 15 vuelacercas en sus primeros 67 compromisos y solo pegó tres en los siguientes 52 que jugó, disminuido por los problemas de salud que confrontó. “Yo solo quiero estar sano y libre de lesiones. Es lo que deseo”, dijo.
De los 14 cuadrangulares que dado en este periplo Miguel Cabrera, seis han sido por el jardín el derecho, una demostración de la capacidad que tiene el venezolano para repartir batazos en todas las direcciones, incluyendo los de largas dimensiones.
El venezolano no solo ha recuperado su poder en el plato, sino que su porcentaje de contacto se ha elevado también (67.6%) y mantiene su promedio por encima de .300. También tiene 40 remolcadas y proyecta 97, lo que hace pensar que puede tener otra campaña de 100 carreras impulsadas.
Cabrera en 2013, después del juego 67, sacó 26 pelotas del parque de las 44 que despachó en ese año. En la campaña de 2012, cuando alcanzó la triple corona, sacó 30 bambinazos. Pero en lo que va de 2016 el criollo ha demostrado que su linea de poder está de vuelta.