El incidente ocurrió el pasado 11 de mayo en un edificio residencial ubicado en el barrio Fordham. La primera víctima, un bebé de apenas un año llamado Liam, perdió la vida el mismo día del suceso tras ser trasladado de emergencia al Hospital St. Barnabas. Días después, sus hermanos gemelos, Isis y Oseaes Parks Harris, de seis años, también fallecieron a pesar de los esfuerzos del personal médico.
Kwesi Harris, padre de los pequeños, compartió con medios locales el doloroso proceso que vivieron sus hijos, quienes permanecieron conectados a respiradores artificiales desde el día de la tragedia. A pesar de las esperanzas que mantenía la familia por una posible recuperación, el daño causado por el humo fue irreversible.
Tras el fallecimiento de Liam, los gemelos habían sido trasladados a la unidad especializada en quemados del New York-Presbyterian Hospital Weill Cornell, en Manhattan, buscando una atención más avanzada, pero lamentablemente su condición no mejoró.
El incendio, que se originó en un apartamento del segundo piso de un edificio de cinco niveles, dejó además a un adulto con heridas graves y a otra persona con lesiones leves. Tres funcionarios del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY) también requirieron atención médica por lesiones menores durante las labores de rescate.
Hasta el momento, los investigadores del FDNY continúan trabajando para determinar las causas exactas que originaron el fuego. Este lamentable suceso eleva a 46 el número de víctimas mortales por incendios en la ciudad en lo que va de año, una cifra que refleja un incremento del 64% en comparación con las 28 muertes registradas durante el mismo periodo del año anterior.