Noemí Sevilla, directora del CISA y parte del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria de España, señaló que, si se aplican rigurosamente los protocolos de seguridad, no hay motivos para temer una crisis sanitaria de gran escala.
Diferencias clave con el COVID-19
Sevilla subrayó que, aunque el suceso generó preocupación social debido a la reciente experiencia con el coronavirus, ambos patógenos son radicalmente distintos. Una de las distinciones fundamentales radica en su capacidad de contagio: mientras que el COVID-19 posee una alta transmisibilidad, el hantavirus presenta una tasa significativamente menor.
La experta explicó que el valor R —que indica cuántas personas puede infectar un paciente— es de 5 para el coronavirus, mientras que para el hantavirus se sitúa por debajo de 1. Además, el coronavirus se propaga eficientemente por el aire, a diferencia del hantavirus, que requiere un contacto estrecho y prolongado con una persona infectada, algo que, según la investigadora, no es sencillo.
Asimismo, Sevilla descartó riesgos para personas ajenas al crucero, incluso tratándose de la cepa Andes, la única con capacidad de transmisión interhumana.
Ausencia de vacuna y medidas de contención
La directora del CISA aclaró que no existe una vacuna o profilaxis específica contra el hantavirus debido a su alta variabilidad genética. La vía de contagio principal es el contacto con excrementos de roedores, siendo la transmisión entre humanos un evento extremadamente inusual, salvo en la variante mencionada.
Finalmente, la especialista recalcó que las medidas implementadas por las autoridades, tales como la evacuación de los afectados, el aislamiento preventivo y las pruebas diagnósticas a los pasajeros, son herramientas suficientes para controlar la situación de manera efectiva.