En un comunicado, la central sindical subrayó que, aunque cualquier ajuste económico debería ser positivo, el esquema actual genera indignación en la masa laboral, al mantenerse estancado el sueldo oficial. El núcleo de la controversia radica en la diferenciación técnica entre «ingreso» y «salario», una política que, según la organización, despoja a los trabajadores de sus conquistas históricas.
La CGT advirtió que recibir bonificaciones en lugar de un salario formal conlleva la pérdida progresiva de prestaciones sociales, la reducción del impacto de aguinaldos y utilidades, y un perjuicio directo sobre el bono vacacional. Asimismo, alertaron que este modelo debilita la seguridad social, imposibilitando que los ciudadanos construyan un patrimonio o aseguren una vejez digna.
Bajo la premisa de que «ingreso es igual a no tener un futuro», el gremio sostiene que esta modalidad elude el mandato del Artículo 91 de la Constitución Nacional, que exige un salario suficiente para cubrir las necesidades básicas. Ante la crisis que afecta a las familias del país, la CGT ha convocado a todas las organizaciones sindicales a iniciar asambleas generales en los centros de trabajo para organizar una protesta legítima.
Aunque el ajuste eleva el monto de 190 a 240 dólares, la mayor parte se concentra en bonos que no generan pasivos laborales. La central sindical enfatizó que es momento de movilizarse para exigir condiciones justas, concluyendo su manifiesto con la consigna: «Salario, Democracia y Libertad».