De acuerdo con el dirigente gremial, esta medida conlleva beneficios fundamentales para el entorno económico:
1. Fortalecimiento de la confianza financiera
2. Reactivación del acceso al crédito
3. Impulso a la modernización tecnológica
4. Inyección de 6.000 millones de dólares en efectivo al flujo económico
López subrayó que estas licencias actúan como un mecanismo esencial para la normalización financiera y la actualización de los procesos industriales. Al contar con cuentas operativas y superar las barreras del sobrecumplimiento, los ciudadanos recuperan la certidumbre sobre sus recursos. Se transita, según el vocero, de un modelo de ahorros inmovilizados a uno donde el capital circula y se convierte en inversión directa para el fortalecimiento de la industria nacional.
Estabilidad cambiaria y precios
Para Conindustria, esta apertura es el factor determinante para lograr la estabilidad de precios. El gremio señala que la brecha cambiaria ha sido uno de los obstáculos principales para la competitividad. Con la reincorporación del Banco Central de Venezuela y la banca pública a los circuitos financieros regulares, se proyecta un incremento notable en la disponibilidad de divisas formales.
Asimismo, se han restablecido las condiciones para que organismos internacionales y multilaterales respalden proyectos del sector privado. La manufactura venezolana se encuentra preparada para presentar iniciativas enfocadas en la modernización, el fomento a las exportaciones, la transición energética y la sostenibilidad ambiental, elementos que serán vitales para el crecimiento del sector a corto y mediano plazo.
«El programa social más efectivo para Venezuela es la creación de empleos formales con mejores remuneraciones, y la industria tiene la disposición de liderar este esfuerzo», concluyó López, enfatizando que la reducción de costos transaccionales, la eliminación de la brecha cambiaria y el acceso al financiamiento son las claves para potenciar la expansión empresarial en el país.