Tras dos postergaciones previas, el juez Raymundo Mejía, del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, dio inicio a la audiencia donde los fiscales expusieron los puntos clave de un expediente acusatorio que suma 156 páginas.
La fiscalía sostiene que, durante años, los propietarios del establecimiento, un referente de la vida nocturna capitalina, ejecutaron modificaciones en la estructura sin contar con los permisos ni las notificaciones legales necesarias. Según los fiscales, esta ausencia de registros de inspección evidencia una clara negligencia y un incumplimiento de la normativa vigente.
Las autoridades detallaron que las imprudencias en el manejo del local fueron constantes, enfocándose principalmente en el techo de la discoteca. Este elemento fue intervenido en múltiples ocasiones de manera informal, instalando componentes sin realizar los estudios técnicos necesarios para verificar la capacidad de carga. Además, se denunció que los dueños hicieron caso omiso a las advertencias internas sobre el deterioro de la estructura, priorizando el ahorro de costos por encima de la seguridad de los asistentes.
Antecedentes de las fallas
En una declaración pública realizada el 23 de abril del año anterior, Antonio Espaillat admitió que los plafones del techo presentaban desprendimientos recurrentes. Incluso, reconoció que el mismo día del desplome se realizaron cambios en algunas piezas, atribuyéndolo a diversas causas, aunque admitió que nunca se llevó a cabo una evaluación profesional del techo, a pesar de las filtraciones evidentes.
La audiencia preliminar, que comenzó este lunes, fue suspendida hasta el 20 de abril. En esta instancia, el magistrado deberá determinar si existen elementos de convicción suficientes para elevar la causa a juicio, mientras los hermanos Espaillat permanecen bajo libertad condicional.
Previo al inicio de la sesión, el juez aprobó la solicitud de la defensa para realizar un nuevo peritaje técnico en un plazo de 30 días. Esta decisión generó malestar entre los familiares de las víctimas, quienes temen que esta medida dilate el proceso judicial.
El siniestro ocurrió en la madrugada del 8 de abril del año pasado, durante una presentación del merenguero Rubby Pérez. El colapso resultó en el fallecimiento del artista, uno de los integrantes de su orquesta, el exjugador de Grandes Ligas Octavio Dotel y otras personas reconocidas en la sociedad dominicana.