Los registros oficiales evidencian una recuperación gradual y compleja para el comercio exterior venezolano. En años anteriores, como 2008, 2011 y 2012, el país llegó a superar los 90.000 millones de dólares, alcanzando un máximo histórico de 96.057 millones de dólares en 2012.
En cuanto al sector petrolero, la data indica que las exportaciones se situaron en 18.212 millones de dólares al finalizar 2025, lo que supone una leve contracción del -0,87% frente a 2024. Cabe recordar que, en 2018, la factura petrolera fue de 33.066 millones de dólares, una meta que, pese a las expectativas de crecimiento para 2026, sigue siendo un reto considerable.
Récord de exportaciones no petroleras
Un dato destacado es el desempeño de las ventas externas no petroleras, que alcanzaron los 8.573 millones de dólares, reflejando un incremento interanual del 28% respecto a 2024. Este resultado es el más elevado desde 2014, cuando se reportaron 7.261 millones de dólares. Es importante resaltar que, según la serie histórica del BCV que inicia en 1997, las exportaciones ajenas a los hidrocarburos no habían logrado superar la barrera de los 8.000 millones de dólares.

Durante el periodo 2022-2024, estas exportaciones se habían mantenido estables, oscilando por encima de los 6.000 millones de dólares anuales, lo que confirma una aceleración notable durante el último año.
La otra cara de la balanza
Por otro lado, las importaciones totales sumaron 17.952 millones de dólares en 2025, lo que implica un crecimiento del 4,67% en comparación con el año anterior. Esta tendencia confirma una aceleración en las compras externas durante el último bienio, superando el rango de 11.000 a 13.000 millones de dólares registrado entre 2020 y 2023. Este monto es el más alto desde 2015, año en el que el país recibió bienes y servicios por un total de 33.298 millones de dólares.
Las compras no petroleras representaron el 85,96% del total, alcanzando los 15.431 millones de dólares. Tanto el flujo de exportaciones como el de importaciones reflejan una contracción significativa en el tamaño de la economía nacional durante la última década, influenciada por desequilibrios internos, una inversión limitada y el impacto de las sanciones económicas. Aunque las proyecciones sugieren que estos indicadores podrían seguir creciendo, el panorama a mediano y largo plazo aún presenta incertidumbres considerables.