En detalle, el barril de West Texas Intermediate (WTI) se cotiza en 96,28 dólares, reflejando un alza de 0,55 dólares respecto a la jornada anterior. Por su parte, el crudo Brent llega a los 100,83 dólares, con un incremento de 0,37 dólares, situándose una vez más sobre el umbral de los 100 dólares.
La jornada previa del 12 de marzo ya había mostrado un repunte significativo en los precios. El Brent finalizó en 100,46 dólares por barril, lo que supuso un avance de más del 9%, y el WTI concluyó en 95,73 dólares, con un crecimiento de casi el 10%. Estos valores son los más elevados registrados desde el año 2022, evidenciando la influencia de las tensiones globales en el sector petrolero.
La escalada en las cotizaciones se atribuye fundamentalmente a las amenazas que encara el suministro global de energía, con especial atención en el estrecho de Ormuz, un paso clave para el transporte de crudo. Entre los elementos que presionan el mercado se encuentran las advertencias de Irán sobre posibles limitaciones al tráfico marítimo y el riesgo general de una interrupción en el flujo de hidrocarburos hacia los mercados mundiales debido a la inestabilidad en Medio Oriente.