Con un resultado de 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, el Legislativo peruano oficializó la salida de Jerí. La medida fue impulsada por las investigaciones iniciadas en su contra durante su breve gestión de cuatro meses, debido a una serie de reuniones semiclandestinas con empresarios chinos que son contratistas del Estado, así como por presuntas irregularidades en la contratación de funcionarias que se habían reunido previamente con él en el Palacio de Gobierno.
Jerí ocupaba la Presidencia de Perú de forma interina por su rol como presidente del Congreso, luego de la destitución de la mandataria Dina Boluarte (2022-2025) en octubre del año pasado. Al ser censurado como máxima autoridad del Parlamento, pierde de manera automática su condición de jefe de Estado encargado.
En un esfuerzo final por evitar su salida, el partido Somos Perú, al que pertenece Jerí, planteó suspender el debate para que la remoción se realizara mediante la figura de la vacancia presidencial. Esto habría requerido el apoyo de dos tercios de la cámara, una propuesta que fue rechazada por la mayoría parlamentaria.
El bloque de partidos conservadores que domina el Congreso, y que en un principio apoyó el ascenso de Jerí al poder, le retiró su respaldo a pocas semanas de las elecciones. La decisión busca distanciarse del desgaste en la popularidad del gobernante, provocado por las recientes revelaciones que llevaron a la Fiscalía a investigarlo por tráfico de influencias.
El fujimorismo fue el único partido que mantuvo su apoyo en bloque a Jerí, posicionándose en contra de un nuevo cambio presidencial, a diferencia de ocasiones anteriores en las que promovió y respaldó la salida de otros mandatarios.
Aunque Jerí tenía la opción de asistir a la sesión en su calidad de congresista, el mandatario prefirió no hacerlo y permaneció en el Palacio de Gobierno, donde encabezó la ceremonia del cambio de guardia.
La caída de Jerí fue tan vertiginosa como su ascenso. Ingresó al Congreso en 2021 como suplente del inhabilitado expresidente Martín Vizcarra (2018-2020) y rápidamente pasó de ser un legislador poco conocido a presidir comisiones, luego liderar el Parlamento y, finalmente, asumir la Presidencia en sustitución de Boluarte.
A pesar de que su gestión se centró en la lucha contra el crimen organizado, su popularidad inicial se vio mermada al salir a la luz reuniones semisecretas con empresarios chinos. Una de ellas fue particularmente polémica, ya que asistió un individuo encapuchado, aparentemente para no ser identificado.
Ahora, el Legislativo peruano deberá elegir este miércoles a un nuevo presidente de la cámara. Una vez designado, este congresista se convertirá de inmediato en el presidente encargado de la República hasta el 28 de julio, fecha en que deberá asumir el próximo mandatario electo en el proceso electoral en curso.