De acuerdo con la sentencia emitida por el juez Emilio Stadler, el especialista desatendió sus deberes al distraerse con su teléfono móvil durante el procedimiento. Incluso, abandonó la sala de operaciones por un momento para conseguir un cargador, lo que ocasionó que los signos vitales cruciales del pequeño no fueran monitoreados por un lapso de al menos diez minutos.
Dicha interrupción en la vigilancia continua del paciente condujo a una severa hipoxia, la cual le produjo un daño cerebral irreparable que finalmente le costó la vida al niño.
El procedimiento quirúrgico, que tenía como objetivo corregir una hernia diafragmática y era considerado de bajo riesgo, tuvo un desenlace trágico a causa de la grave falta en la supervisión anestésica, tal como lo confirmaron la investigación judicial y la fiscalía.
El especialista en anestesiología recibió una sentencia de tres años de prisión condicional, lo que significa que no cumplirá la pena en un centro penitenciario si acata determinadas normas de conducta. Adicionalmente, se le impuso una inhabilitación para el ejercicio de la medicina por un período de siete años y medio, una de las sanciones más rigurosas para este tipo de delitos.
En el transcurso del juicio, la fiscalía argumentó que el médico actuó con impericia y contravino los protocolos fundamentales de la anestesiología al cesar la supervisión constante del paciente sin transferir dicha responsabilidad a otro profesional capacitado, hecho que fue considerado clave en el fatal resultado.
Tras el veredicto, la madre del menor, Ariana Toledo, expresó que la condena significaba una medida de justicia para su hijo y resaltó la importancia de la decisión judicial. Por su parte, la defensa del médico había solicitado la imposición de penas menores o una reducción en el tiempo de la inhabilitación profesional.