La isla atraviesa una crisis energética prolongada desde mediados de 2024, causada por la falta de divisas para importar combustible y por las constantes averías de las centrales termoeléctricas, muchas de las cuales operan desde hace décadas sin modernización.
A esta situación se suma la reducción en el suministro de crudo venezolano, un factor que ha intensificado los cortes eléctricos y generado complicaciones en otros sectores de servicios, según la información emitida por EFE.
Para este lunes, la UNE estima una capacidad de generación de 1.293 MW, frente a una demanda máxima de 3.250 MW. Esto genera un déficit cercano a 1.957 MW, cifra que explica por qué se aplicarán cortes programados a gran escala.
De acuerdo al gobierno cubano, para evitar apagones caóticos, se desconectarán de manera controlada aproximadamente 1.987 MW, afectando a la mayoría de los hogares y negocios en el país.

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Actualmente, nueve de las 16 unidades termoeléctricas operativas están fuera de servicio por averías o mantenimientos. Estas centrales representan aproximadamente el 40 % del mix energético de Cuba.
Por su parte, las plantas de generación distribuida (motores) también registran paradas por falta de combustible y lubricantes, un indicador de que la crisis podría intensificarse en los próximos días.
Expertos independientes estiman que se requerirían entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para modernizar el sistema eléctrico, cifra que refleja la magnitud de la infraestructura obsoleta.