Luego de un período de cese provocado por las restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos, la refinería situada en Luisiana se encuentra en una fase de ajuste logístico. Fuentes cercanas a la operación indicaron a la agencia que la infraestructura está siendo acondicionada para integrar nuevamente el crudo pesado en su rutina de refinación habitual.
Esta planta cuenta con una capacidad operativa de 522.500 barriles diarios, lo que la posiciona como un activo crucial en el procesamiento de hidrocarburos con un elevado contenido de azufre, características inherentes al petróleo extraído del subsuelo venezolano.
Historial y ajustes operativos
Tradicionalmente, la refinería de Baton Rouge se destacaba como uno de los compradores más consistentes de los grados de crudo pesado producidos en Venezuela.
Sin embargo, la implementación de sanciones internacionales obligó a ExxonMobil a modificar su esquema de aprovisionamiento y a buscar alternativas en otros mercados globales para mantener la operatividad de sus unidades.
Conforme a la información divulgada por Reuters, el escenario actual ha propiciado que la compañía evalúe nuevamente este origen para su materia prima.
Aunque “un portavoz de la empresa no estuvo disponible de inmediato para ofrecer declaraciones”, los reportes internos confirman que los preparativos técnicos ya se encuentran en curso.