Según el comunicado oficial, al momento de asumir la organización de la cumbre en 2022, «eran imprevisibles las profundas divergencias que actualmente dificultan un diálogo productivo en las Américas». A esto se suma «el impacto causado por los recientes eventos climáticos que han afectado gravemente a varios países del Caribe».
La controversia previa sobre la no invitación de Cuba, Nicaragua y Venezuela, anunciada por el gobierno dominicano el 30 de septiembre para «favorecer la mayor convocatoria y asegurar el desarrollo del foro», generó críticas y la negativa de asistir por parte de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente de Colombia, Gustavo Petro.
La Cancillería señaló que esta posposición «conlleva nuevas consultas sobre la fecha de la Cumbre y ampliar el diálogo para incluir a los nuevos gobiernos democráticamente electos que surjan». La medida, según el comunicado, «ha sido consensuada con nuestros socios más cercanos, incluyendo Estados Unidos, impulsor original de este foro, y otros países claves».
Finalmente, se indicó que «todos los recursos invertidos hasta la fecha servirán para el año próximo, incluyendo las reuniones hemisféricas programadas en nuestro país». La decisión de aplazamiento también se acordó con los representantes de las principales instituciones internacionales involucradas en la organización del evento.