La condena por cada uno de los tres homicidios es de cadena perpetua. Adicionalmente, se le impusieron 25 años de prisión por el intento de asesinato de una cuarta persona. Las cuatro sentencias se cumplirán de manera simultánea, y no podrá optar a la libertad condicional hasta el año 2056, cuando tenga 83 años.
En julio pasado, la mujer de 50 años fue declarada culpable de la muerte de Don y Gail Patterson, padres de Simon Patterson (su expareja), y Heather Wilkinson, hermana de Gail. Todos ellos fallecieron tras ingerir hongos letales ocultos en un plato de solomillo Wellington. El intento de asesinato también recayó sobre Ian Wilkinson, esposo de Heather, quien sobrevivió.
En la audiencia de este lunes, el juez Christopher Beale expuso las circunstancias agravantes que fundamentaron la sentencia. En primer lugar, señaló la existencia de una planificación considerable para ejecutar los asesinatos. Patterson había convocado de manera inusual a Simon, sus padres y sus tíos a un almuerzo con la clara intención de acabar con sus vidas, según indicó el juez.
El magistrado también apuntó que, incluso cuando los invitados al almuerzo se encontraban hospitalizados, Patterson no colaboró para intentar salvarlos. «Usted no mostró compasión por sus víctimas», afirmó el juez Beale. Según el magistrado, la autora de los tres crímenes pudo haber informado al personal del hospital sobre la recolección de hongos, sin admitir que los tóxicos fueron intencionales, lo que podría haber permitido un tratamiento más rápido y adecuado. «Nunca sabremos si revelar el uso de hongos recolectados…
