Las condiciones atmosféricas juegan un papel crucial en la aviación, siendo responsables de retrasos, cancelaciones y de la estabilidad durante los vuelos.
Según una investigación de la Universidad de Reading, publicada en 2023, las turbulencias severas han aumentado en numerosas rutas aéreas de alta frecuencia a nivel global, incluyendo trayectos en Europa, Estados Unidos y el Atlántico Norte durante las últimas cuatro décadas.
¿Cómo se vincula el cambio climático con las turbulencias?
La turbulencia de aire claro, que ocurre en ausencia de nubes o tormentas y es difícil de detectar, se origina por variaciones abruptas en la velocidad del viento en altitudes elevadas, particularmente en las corrientes en chorro.
Las corrientes en chorro son flujos de aire veloces y concentrados que operan en la atmósfera superior, a una altitud de entre 8 y 15 kilómetros sobre la superficie terrestre, moviéndose de oeste a este en ambos hemisferios. Estas corrientes, alimentadas por las diferencias de temperatura entre masas de aire, tienen una influencia considerable en el clima y la meteorología.
Desde 1979, se ha registrado un aumento del 15% en las corrientes en chorro a altitudes de crucero. Las proyecciones indican un incremento adicional del 17% al 29% para el año 2100.
La Universidad de Reading explicó en un artículo publicado en su sitio web en junio de 2023 que “Estos aumentos son coherentes con los efectos esperados del cambio climático: los bucles de retroalimentación atmosférica (el calor que genera aún más calor) y refuerzan las diferencias de temperatura que generan cizalladura (cambios rápidos) del viento en la alta atmósfera”.
Se anticipa que cada grado adicional de calentamiento global provocará un aumento en las turbulencias sobre el Atlántico.