La partida de Hulk Hogan, a sus 71 años, el pasado 24 de julio, generó conmoción en el mundo del deporte y el entretenimiento. En un principio, su representante comunicó que la causa del deceso había sido un paro cardíaco sufrido en su residencia de Clearwater, Florida. Sin embargo, la investigación policial ha dado un giro significativo, y las autoridades confirmaron que el caso sigue activo, manejando la hipótesis de una posible mala praxis médica.
Detalles sobre la salud del luchador salieron a la luz cuando el portal TMZ informó que un terapeuta ocupacional presente con Hogan el día de su muerte aportó nueva información a los investigadores. Según su declaración, un cirujano habría lesionado el nervio frénico del atleta durante una cirugía reciente. Este nervio es crucial para los movimientos del diafragma y la respiración.
Por lo tanto, la causa del fallecimiento del deportista podría no haber sido un paro cardíaco, sino que simplemente “dejó de respirar”.
Tras una llamada al 911 el 24 de julio, paramédicos acudieron al domicilio del luchador. Hogan fue trasladado de inmediato a un centro hospitalario, donde lamentablemente fue declarado sin vida. La indagación sobre el verdadero motivo del trágico final del deportista está en curso, y las autoridades policiales mantienen comunicación constante con los familiares de Hogan, incluyendo a sus hijos Nick y Brooke. Un agente declaró a TMZ que “todo esto lleva tiempo” y que “la familia Hogan ha agradecido nuestros esfuerzos y la comunicación que hemos mantenido con ellos”.
Las dudas sobre la muerte del luchador surgieron hace dos semanas, según documentos obtenidos por Page Six, los cuales detallan el registro del médico forense del Distr