Erik y Lyle Menendez recibieron sentencias de cadena perpetua en 1996 por el doble homicidio de sus progenitores, Jose y Kitty Menendez, ocurrido en su residencia de Beverly Hills en 1989. En aquel entonces, sus edades eran de 18 y 21 años, respectivamente.
Si bien la defensa de los hermanos argumentó que actuaron en legítima defensa tras sufrir abusos sexuales prolongados por parte de su padre, la fiscalía sostuvo que el móvil del crimen fue la obtención de una cuantiosa herencia familiar.
La posibilidad de libertad condicional surgió luego de que un juez de Los Ángeles redujera en mayo pasado sus condenas de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional a un rango de entre 50 años y cadena perpetua. Esta modificación los hizo inmediatamente elegibles para libertad condicional bajo la legislación de California, dado que eran menores de 26 años al momento de cometer los delitos.
Un comité compuesto por dos o tres comisionados, designados por el gobernador, examinará individualmente a cada uno de los hermanos. Erik Menendez tendrá su audiencia el jueves 21 por la mañana, mientras que Lyle Menendez será evaluado el viernes 22, ambos a través de videoconferencia desde el Centro Correccional Richard J. Donovan en San Diego.
La junta determinará si los hermanos constituyen un «peligro para la sociedad» en caso de ser liberados. Para ello, se considerarán factores como sus antecedentes penales, las motivaciones detrás del crimen, la manifestación de arrepentimiento, su conducta durante el tiempo cumplido en prisión y sus planes de vida post-reclusión, según información del Departamento de Prisiones y Rehabilitación de California.