Guzmán, quien apareció en la corte con un mono naranja de presidiario, esposas en los pies, barba y lentes –una imagen hasta ahora desconocida–, mantuvo un aire humilde mientras escuchaba a través de audífonos las preguntas de la jueza Sharon Coleman. Los cargos que aceptó incluyen el tráfico de múltiples drogas, entre ellas fentanilo, y participación en el crimen organizado, a los cuales respondió afirmativamente.
Colaboración con la Justicia y Próxima Sentencia
La jueza Coleman fijará la sentencia de Guzmán en un plazo de seis meses. Se espera que la colaboración de Guzmán con la justicia estadounidense le permita evitar una condena de cadena perpetua. No obstante, la fiscalía ha indicado que solicitará una pena menor a la perpetuidad siempre y cuando Guzmán «cumpla» con sus compromisos, lo que implica proporcionar información significativa para la persecución de redes de narcotráfico.
Durante la audiencia, Guzmán tomó la palabra para asegurar que sufre de depresión, diagnosticada en octubre pasado, y que está bajo medicación. También dejó claro que nadie lo había forzado a declararse culpable.
Antes de la formulación de los cargos, la fiscalía lo señaló como «el líder de un cartel» (en referencia al Cártel de Sinaloa), y detalló su participación en el lavado de dinero y su responsabilidad en el secuestro y muerte de tres personas. Ovidio Guzmán no negó estas acusaciones, escuchando atentamente los señalamientos.
La fiscalía ha solicitado una multa de 80 millones de dólares. Sin embargo, tanto el monto de la multa como la pena de prisión definitiva serán determinados por la jueza Coleman.