En general salió así la final de la Nations League que protagonizaron España vs Portugal, Cristiano vs Yamal, un duelo que en el tiempo regular y el alargue terminó 2-2 y que definió al campeón por la siempre dramática vía de los penaltis.
Esa es la imagen que queda, pero en el intermedio se jugó un partido pleno de vértigo y ambición que acabó premiando a Portugal , nuevo campeón europeo gracias a Ruben Neves en el penalti definitivo. ¡Todo justo! ¡Todo parejo! ¡Solo fútbol!
El partido que fueron a ver
Siempre salen partidazos cuando los pupilos de Luis de la Fuente van a la cancha, más si es contra la valiente propuesta de juego de Roberto Martínez. Los goles así llegan rápido.
A los 21 minutos caía la resistencia portuguesa cuando se juntaban Yamal, Nico Williams y Zubimendi y este último castigaba a los confundidos lusos:
Pero respondía pronto Pdro neto encontrando una fisura en la zona posterior de su rival, ubicando libre al gran Nuno Mendes para un riflazo, en una jugada en la que intervenía Cristiano en el pase y por eso se revisaba todo en el VAR. Golazo, con delay, para el 1-1.
Pero el de enfrente era España, el de la combinación letal de velocidad y control, y el segundo tanto caía a los 45 minutos.
Pedían una falta, muy sutil por demás, contra Bruno los portugueses, pero en esa velocidad a al que juega España no paraba nadie: Oyarzábal castigaba a los 45, justo antes del descanso, con una definición impecable.
Viejo el sol y aún calienta
Era un cruce en el que cada remate a puerta terminaba en gol y así parecía que Bruno aseguraría el festejo con un golazo madrugador, solo que estaba en fino fuera de lugar.
El que no fallaba, aunque en finales solía sufrir, era Cristiano Ronaldo, quien ganaba el duelo a Cucurella en el área y a los 61 ponía la cuenta 2-2, cereza en el pastel de un partidazo.
Una pena que poco después se dejara caer en el césped al sentir un pinchazo que obligó su salida.
A los 68 Nico Williams intentaba desequilibrar pero se le iba abierto y a los 82 era Isco el que probaba al portero. Pero se irían 92 minutos en el 2-2 y era tiempo del alargue.
Y entonces, 30 minutos de lo mismo de todos los alargues: muchísimas precauciones, mínimos espacios, alguna excursión de Rafael Leao por Portugal y de Yamal, uno de los ausentes en un partido en el que se esperaba todo su arsenal. Se fue al banquillo, como Williams, sin cumplir la alta expectativa individual que ambos generaron.
Un inevitable desenlace
La imagen queda siempre es la cita del cobrador y la suerte del arquero, que en esta oportunidad fue tan pareja como el duelo entero. Sin Cristiano ni Bernardo Silva, sin Yamal ni Williams, los héroes iban a ser inesperados.
Arrancó Ramos cobrando para Portugal y celebrando, misma suerte de Merino en el 1-1; Vitinha, el campeón de Champions, cobraba al palo impecable, misma sangre fría de Baena para el 2-2; no quería ni ver Cristiano pero Bruno le regalaba un golazo, mientras Isco, con suspenso pues el portero la tocaba, marcaba el 3-3; Mendes salía airoso y Costa le atajaba a Morata y era ventaja portuguesa; Ruben Neves tomaba el definitivo y era campeón el menos favorito, se tiraba al suelo Cristiano lesionado, ¡bendito fútbol!