El alcalde de Jersón, Igor Kolykhayev, indicó que había hablado con los “invitados armados” en un edificio de la administración municipal.
“No teníamos armas y no fuimos agresivos. Demostramos que trabajamos para asegurar la ciudad y tratamos de parar las consecuencias de la invasión”, dijo en un mensaje en Facebook.
“Encontramos enormes dificultades con la recogida y la inhumación de muertos, la entrega de comida y medicamentos, la recogida de residuos, la gestión de accidentes, etc”, indicó.
El edil anunció un toque de queda nocturno y restricción a la circulación en automóvil, al tiempo que aseguró no haber “hecho ninguna promesa” a los rusos y “haber simplemente pedido que no disparen contra la gente”.
“Hasta aquí todo va bien. La bandera que ondea encima nuestro es ucraniana. Y para que esto siga así, estas exigencias deben ser respetadas”, añadió.
El ejército ruso había anunciado en la madrugada haberse apoderado de Jersón, ubicada a un centenar de kilómetros de la península de Crimea que Moscú anexionó en 2014.
Las tropas invasoras se hicieron ya con otro puerto importante de país, Berdiansk, y están atacando el de Mariúpol, cuyo alcalde Vadim Boichenko aseguró que las fuerzas ucranianas “repelieron dignamente” los ataques.
“Hoy ha sido el día más difícil y más cruel de los siete días de guerra. Hoy, simplemente querían destruirnos”, denunció en un video por Telegram, acusando a los rusos de haber “disparado contra edificios residenciales”.
“Desgraciadamente, infraestructuras esenciales resultaron de nuevo dañadas. Estamos de nuevo sin luz, sin agua, sin calefacción”, indicó.
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